Cantabria, mar y montaña
Cantabria es una comunidad rica en historia, arte y en espacios naturales: mar,
valles con microclimas suaves y cálidos y recios pastos que dan lugar a una
gastronomía variada que conjuga productos del mar, de los prados y de las
huertas.
Cantabria, mar y montaña
Es indiscutible la alta calidad de la leche cántabra, por lo que no puede extrañar que
los derivados de la misma proliferen por toda la región. Se sabe que los pobladores
de esta Comunidad Autónoma ya consumían mantequilla hace 2.000 años, cuando los
romanos, el pueblo civilizado de aquel entonces, sólo la usaba para protegerse del
sol. En Cantabria, el queso es casi una religión. Quesos de fuerte sabor y cuidado
proceso de curación. Queso de nata, que puede encontrarse por toda la región, picón,
en Treviso y Bejes, quesos ahumados, como los de Áliva o Pido, o los pequeños quesucos,
realizados con la mezcla de leche de vaca y oveja.
Pescado del Cantábrico
El mar Cantábrico suministra a la región cántabra otro de los pilares alimenticios
que le son característicos: el pescado y el marisco, que destacan por su gran calidad.
Las frías aguas del Cantábrico ofrecen percebes, centollos, nécoras, almejas, carnosos
bogavantes y finísimas cigalas y langostinos; calamares que, en la orilla del Cantábrico
alcanzan un nivel de aromas y sabores sublimes. Lubinas, merluza, cabrachos, bocartes...
el bonito que da lugar a uno de los platos más típicos de la región: el sorropotún o
marmita, hermana del marmitako vasco, pero con su personalidad. Las sardinas son
un plato típico muy propio de puertos de pescadores, asadas, y servidas en una
sencilla mesa de madera. De las aguas provienen también algunos de los guisos
cántabros de más renombre: merluza en salsa verde, calamares encebollados en su
tinta, o almejas a la cazuela.
La importancia ganadera
El vacuno es la carne cántabra por excelencia. Destaca la de la vaca tudanca, magra y
sabrosa y la Feria Ganadera más importante de España se celebra en esta región: la
Feria Nacional de Ganados de Torrelavega. Hay más carnes. Representan notablemente
a la caza el venado, corzo o jabalí. El cerdo, casi omnipresente en la península
ibérica, es un elemento clave para otro de los platos más típicos de la región,
el cocido montañés, al que además se le añaden alubias, berzas y morcilla de arroz.
Algo que no se concibe en Cantabria es acabar una comida o merienda sin un dulce.
El cántabro es goloso, y en cualquier restaurante donde el viajero se detenga para
saciar su apetito, podrá degustar una de sus tradicionales quesadas pasiegas.
Producto típico también es el hojaldre, que según la zona de la que estemos hablando
adopta diferentes nombres: Corbatas en San Vicente de la Barquera; Polkas en Torrelavega;
o Sacristanes en Liérganes. Y, aunque no sean autóctonos de la zona, debido a la
gran calidad de la leche, también se ha extendido mucho el consumo de natillas,
arroz con leche, o leche frita. En la actualidad, el viñedo no tienen demasiada
relevancia en la comunidad cántabra. Tan sólo la comarca lebaniega conserva una
pequeña extensión de viñas, que con el paso de los años cada vez es más reducida.
La bebida más característica de esta región es el Orujo, elaborado artesanalmente,
y destilado gota a gota. Dicen los entendidos que el orujo es una bebida excelente
para aliviar digestiones pesadas.
Fuente: Servidor web del Instituto de Turismo de España, TURESPAÑA "www.spain.info".